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Cuatro Ciénegas

En uno de los desiertos más extremosos del mundo, con temperaturas en el invierno de -8°C, y durante el verano de 45°C, alejado de los mares por más de mil kilómetros, se encuentra un pequeño valle que "reúne más biodiversidad acuática que todos los desiertos de América juntos", según palabras del doctor W.L. Minckley.

Este espacio increíble, por sus maravillas biológicas y por la sensación de amplitud que transmiten sus cielos, es llamado valle de Cuatro Ciénegas. Ubicado en el estado mexicano de Coahuila, tiene una altura de 740 m snm, y está rodeado por seis montañas cuya altitud rebasa los tres mil metros sobre el nivel de mar.

De la misma manera que en las Islas Galápagos, los científicos estudian aquí la adaptación y las relaciones biogeográficas de los organismos. Entrar al valle es hacerlo a un laboratorio vivo, donde la selección natural y la evolución son más fáciles de observar debido al aislamiento. El lugar ha mantenido intactas, durante miles de años, sus características de suelo, temperatura y humedad, y sus habitantes se han adaptado a estas condiciones.

En las más de 500 pozas destaca la presciencia de los llamados estromatolitos, lagas calcarías que producen oxígenos y que dieron origen a la vida.




La importancia y fragilidad de los ecosistemas que se desarrollan en esta zona son muy grandes, por ello la comunidad científica, autoridades municipales y estatales, así como gran parte de la sociedad civil, demandaron protección. Finalmente, en 1995 las autoridades federales decretaron zona protegida sus 150 mil hectáreas.

El valle está salpicado por un complejo sistema de ríos subterráneos, pozas, manantiales, ciénagas, ríos, playas, lagos y canales. Además, cohabitan en él más de mil especies diferentes de seres vivos, de las cuales son endémicas por lo menos 56, es decir, sólo existen aquí. Entre estas especies endémicas, destacan 23 de plantas, nueve de caracoles, ocho de peces, tres de tortugas, así como ranas, culebras, escorpiones y camarones.

El sistema de pozas y manantiales se estima en alrededor de 200, algunos tiene profundidades que oscilan entre los 15 y 45 pies. El agua de estas pozas presenta un alto grado de mineralización y temperaturas de 20 a 28°C en el invierno, y de 30 a 32°C en verano. En algunos casos, como en Poza de la Becerra, el sitio más conocido del valle, el agua presenta un efecto físico conocido como termoclina. Esto significa que en un mismo cuerpo de agua existe agua fría y caliente en forma separada; normalmente la fría en el fondo y la caliente hacia la superficie.

La vida se desarrolla en este complejo y diverso ecosistema, adaptándose a características de salinidad, temperatura y disponibilidad de alimento.

Algunas de las especies más interesantes que habitan estos acuarios naturales son dos tipos de mojarra que evolucionaron de un ancestro común. Cada una transformó sus estructuras y hábitos para adaptarse y sobrevivir a condiciones específicas. Una, de color negro, al igual que su ancestro es carnívora, se alimenta principalmente de peces. La otra especie es blanca y se conoce como mojarra cristalina o mojarra de Cuatro Ciénegas; se alimenta principalmente de caracoles que obtiene al sumergirse en el fondo cenegoso; después escupe los restos de concha triturada.

Otros habitantes singulares de estas pozas son las tortugas. Una de ellas, la Terrapene coahuila o tortuga acuática de bisagra, cierra su caparazón para protegerse, de manera que se vuelve prácticamente invulnerable, como un tanque blindado.